Con cada cambio de estación, la naturaleza se reorganiza. Las horas de luz varían, las temperaturas suben o bajan y, de forma casi imperceptible, los animales domésticos se preparan para adaptarse al nuevo entorno. En hogares de toda España, perros y gatos comienzan a desprenderse de una mayor cantidad de pelo. Para muchos dueños esto se traduce en un rastro constante de mechones en suelos, sofás o ropa. Sin embargo, más allá de la incomodidad, la muda estacional desempeña un papel esencial en el bienestar de las mascotas.
El proceso, completamente natural, responde a una necesidad biológica: renovar el pelaje para prepararse ante los cambios climáticos. Los animales desarrollan capas más densas en invierno para conservar el calor y las sustituyen por un manto más ligero cuando llega el buen tiempo. Aun así, la intensidad del fenómeno varía de forma significativa según la especie, la raza, la edad e incluso el estilo de vida.
En el caso de los gatos, la muda trae consigo un efecto añadido. A medida que aumenta la caída del pelo, también lo hace la autolimpieza. “Los felinos intensifican su acicalamiento, lo que favorece la ingestión de pelo y, con ella, la formación de bolas o ciertos trastornos digestivos”, explica Ana Hernández, veterinaria de Sanitas. Para los propietarios, esto se traduce con frecuencia en regurgitaciones puntuales, apatía o alteraciones en el tránsito intestinal. Aunque suelen ser episodios benignos, conviene estar atentos.
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Señales en el pelaje de perros y gatos deben pasarse por alto
El pelaje es mucho más que un abrigo. Actúa como barrera protectora frente a agentes externos, ayuda a regular la temperatura corporal y refleja el estado de salud de la piel. Por eso, cualquier variación llamativa puede ser indicio de que algo no va bien. “Durante las transiciones estacionales es fundamental observar cualquier cambio en la piel o el comportamiento de la mascota”, advierte Hernández. Pérdida de brillo, descamación, rascado frecuente o irritaciones localizadas pueden revelar desequilibrios nutricionales, alergias, estrés o la presencia de parásitos.
La veterinaria insiste en la importancia de la observación cotidiana. “Muchas veces detectamos problemas de salud gracias a lo que los dueños ven en casa. Revisar el aspecto general del animal, su comportamiento o su apetito permite identificar alteraciones que, tratadas de forma preventiva, se resuelven de manera mucho más sencilla y menos invasiva”, señala.
La vida en interiores también afecta el pelaje de perros y gatos
Los animales que viven al aire libre siguen un patrón más marcado por los ritmos naturales: pelaje denso en invierno, más ligero en verano. Pero en los hogares, la climatización altera ese equilibrio. La exposición constante a la calefacción durante los meses fríos y al aire acondicionado en verano confunde al organismo, que recibe señales térmicas contradictorias. Como resultado, muchos animales domésticos presentan mudas más suaves pero prolongadas a lo largo del año.
La luz también desempeña un papel importante. El ciclo de crecimiento del pelo está regulado por el fotoperiodo —la cantidad de luz diaria—, de modo que los animales expuestos a menos horas de luz artificial suelen mantener mudas más regulares. En casas muy iluminadas, el organismo puede no percibir con claridad el cambio de estación.
4 claves para cuidar el pelaje de perros y gatos durante el proceso de muda

Para minimizar las molestias y prevenir posibles problemas de salud, los expertos recomiendan adoptar una rutina de cuidados durante las semanas en las que la muda es más intensa. Se trata de hábitos sencillos, pero muy eficaces.
1. Cepillado regular
Incrementar la frecuencia del cepillado es clave. Elimina el pelo muerto, mejora la oxigenación de la piel y activa la circulación sanguínea. Además, permite al dueño detectar pequeñas heridas, zonas con menor densidad o cambios en la textura del pelaje. En los hogares con gatos, el cepillado diario puede reducir significativamente la formación de bolas de pelo.
2. Elegir el cepillo adecuado
No todos los cepillos sirven para todos los pelajes. Los modelos de cerdas suaves funcionan mejor en animales de pelo corto, mientras que los rastrillos y cardas resultan más eficaces en razas de pelo largo o doble capa. Usar el utensilio incorrecto no solo dificulta la eliminación del pelo muerto, sino que puede provocar molestias o incluso pequeñas lesiones.
3. Nutrición equilibrada
El estado del pelaje está estrechamente relacionado con la alimentación. Una dieta rica en ácidos grasos omega-3 y omega-6, vitaminas del grupo B y proteínas de alta calidad contribuye a mantener la elasticidad y el brillo del pelo. En animales con piel sensible o tendencia a la caída, los suplementos dermatológicos pueden ser un gran aliado, siempre bajo consejo veterinario. Una correcta hidratación también es fundamental para favorecer el equilibrio de la piel.
4. Baños con moderación
El baño ayuda a eliminar el pelo suelto y mantener la higiene, pero un exceso puede eliminar la grasa natural protectora de la piel. Los veterinarios recomiendan, en general, un baño mensual para los perros y solo los estrictamente necesarios en el caso de los gatos. Siempre deben emplearse productos específicos para cada especie y tipo de piel.









