Hay algo distinto en el mundo de las apps de citas y en esto de buscar pareja. Según reportan desde la plataforma Bumble, los solteros parecen estar hoy más tranquilos, menos ansiosos y bastante más seguros de sí mismos. Las redes sociales, especialmente TikTok, se han llenado de conversaciones sobre un fenómeno emergente que está reescribiendo el manual del amor contemporáneo: el quiet dating. Un concepto que, más que una tendencia pasajera, apunta a un cambio profundo en la manera de relacionarnos.
El término sigue la estela de expresiones como quiet luxury o quiet quitting, movimientos que reivindican vivir sin ruido, sin exceso y sin la necesidad constante de demostrar nada hacia fuera. Aplicado a las citas, el quiet dating propone justo eso: dar un paso atrás frente a la presión social del emparejamiento, bajar el volumen del romanticismo de escaparate y apostar por vínculos más calmados, auténticos y alineados con el propio bienestar.
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Soltería sin excusas: la evolución hacia el quiet dating en a la hora de buscar pareja
Durante mucho tiempo, estar soltero se interpretaba como una fase transitoria, casi una sala de espera hasta que “llegara la persona adecuada”. Las narrativas culturales —del cine a la publicidad— reforzaban la idea de que una vida plena tenía, inevitablemente, un capítulo romántico en forma de pareja estable. Pero esa visión está perdiendo fuerza.
Las nuevas generaciones, impulsadas por cambios culturales, mayor independencia económica y una relación más crítica con las expectativas sociales, están resignificando la soltería. Ya no se trata de llenar un vacío, sino de vivir un presente completo sin necesidad de justificarlo. O, como explica la experta en relaciones y embajadora de Bumble, Shan Boodram: “Estar soltero no es una sala de espera antes de una relación; es el evento principal”.
La frase recuerda al espíritu de Samantha Jones, el icónico personaje de Sexo en Nueva York que convirtió su independencia en bandera. Hoy, esa filosofía se expande entre artistas, creadores de contenido y perfiles mediáticos que visibilizan una soltería segura, vibrante y con estilo propio. No es rebeldía ni resignación: es elección.
Quiet dating: un modelo de citas más lento, seguro y auténtico
El quiet dating no busca demonizar las relaciones tradicionales, sino replantear el modo en que las construimos. Frente a la cultura del swipe compulsivo, las citas “de rendimiento” y la necesidad de cumplir hitos (primera cita, exclusividad, convivencia…) en tiempo récord, esta nueva corriente apuesta por una aproximación pausada, sin urgencias ni expectativas impostadas.
Se trata de conocer gente sin prisa, sin ansiedad por encajar, sin la obligación de publicar cada avance en redes y, sobre todo, sin la presión de “demostrar” que se está siguiendo el camino correcto. La idea central es clara: dejar que las conexiones florezcan al ritmo natural de ambas personas.
Este enfoque dialoga con un cambio de mentalidad más amplio: la vida ya no se mide por checklists, y el amor tampoco. La búsqueda deja de ser un proyecto de rendimiento para convertirse en una experiencia que suma, pero no define.
Aunque el término tiene eco internacional, en España empieza a resonar con fuerza. En plataformas como TikTok, perfiles con miles de seguidores reivindican la soltería como un estado creativo, liberador y lleno de posibilidades. Lejos del estereotipo del “eterno soltero”, emerge una identidad adulta que no necesita pareja para validarse.
Las apps de citas también detectan este cambio. Bumble, que ha seguido la evolución emocional de los usuarios a través de su Dating Trends Report, apunta a una transformación clara: citas más relajadas, menos centradas en la perfección estética y más en la experiencia compartida.
Micro-romanticismo: cuando los pequeños gestos lo son todo
Una de las claves de este cambio es el auge del micro-romanticismo. Según los datos del informe de Bumble, casi 9 de cada 10 solteros afirman que gestos aparentemente sencillos —compartir un meme, enviar una playlist, tomar un café sin pretensiones— cuentan como señales genuinas de interés.
Frente al gasto excesivo o las citas de “demostración”, las personas valoran cada vez más la capacidad de conectar desde lo cotidiano y lo real. La autenticidad se impone como nueva moneda emocional. Un mensaje a primera hora, un vídeo de TikTok enviado porque “me recordó a ti”, o un plan improvisado que evita el postureo: detalles pequeños que construyen intimidad sin artificio.
La búsqueda de afinidades también ha cambiado de enfoque. Más de la mitad de los encuestados asegura que las pasiones e intereses personales únicos son ahora un factor clave de atracción. Las conexiones que emergen desde aficiones compartidas —música, libros, deporte, gastronomía, juegos, activismo— se sienten más naturales y sostenibles que aquellas basadas solo en la apariencia o los rituales tradicionales.
Más libertad, menos presión: así cambia el amor contemporáneo
Este giro cultural revela algo importante: la presión por “estar en pareja” se está diluyendo a favor de un modelo más flexible, más honesto y más alineado con la salud emocional. En el quiet dating, el objetivo no es encontrar pareja cuanto antes, sino disfrutar del proceso sin expectativas externas.
Este enfoque tiene varios efectos visibles:
- Reduce la ansiedad ligada a la comparación social y al imperativo romántico.
- Fomenta la autonomía emocional, permitiendo que la soltería se viva como una etapa plena.
- Promueve relaciones más saludables, basadas en ritmos propios y no en normas sociales.
- Desconecta el amor del rendimiento, devolviéndolo a su dimensión más humana y espontánea.
No se trata de huir del compromiso, sino de situarlo en un plano más consciente, donde la elección de estar con alguien sea exactamente eso: una elección, no una obligación.









