Por lo menos en España, una buena parte de los profesionales pretenden cada año intentar conseguir un contrato en una empresa pública desde una oposición. Esta decisión puede llegar en cualquier momento: después de verano, en situación de desempleo o incluso cuando se está desempeñando un trabajo en el sector privado. ¿Es imposible preparar una oposición sin dejar el trabajo? La experiencia dice que no, pero puede ser complicado si uno no es metódico.
Todo logro importante como superar una oposición requiere disciplina, planificación y, sobre todo, elegir con criterio qué oposición preparar. Bien sabe esto la academia de oposiciones Flou, la cual ha analizado las convocatorias más asequibles y las estrategias que permiten compatibilizar empleo y estudio sin comprometer la salud.
Si quieres preparar una oposición y seguir trabajando en el intento, toma nota de todas estas claves:
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Oposiciones asequibles: Correos, Auxiliar Administrativo y Guardia Civil
Para empezar, no todas las oposiciones tienen el mismo nivel de exigencia ni el mismo temario. Según explica Berta Amador, Brand Manager de Flou, existen convocatorias con requisitos más accesibles y una carga de estudio moderada. “Las oposiciones más sencillas actualmente, ya sea por temario o requisitos, son las de Correos, Subalterno, Auxiliar Administrativo y, en el área de la Seguridad y Fuerzas y Cuerpos del Estado, Tropa y Marinería y, después, Guardia Civil”, apunta.
Estas opciones destacan por contar con un temario menos extenso y un proceso de preparación más corto, lo que las hace viables para quienes no pueden dedicar todo el día a estudiar. Además, presentan una ventaja añadida: “El hecho de que tengan un temario más fácil no implica que haya más competencia que en oposiciones de mayor complejidad. Los ratios de aspirantes por plaza son similares”, asegura Amador.
En cuanto al tiempo de preparación, la horquilla es amplia. “Las más sencillas pueden llevar unos seis meses, mientras que las más complejas requieren entre dos y tres años. Lo más importante es la constancia del opositor”, añade. La clave, por tanto, no está tanto en la dificultad del temario, sino en la capacidad del aspirante para mantener una rutina sostenida de estudio.
Oportunidades más allá de lo conocido
Si bien Correos o Auxiliar Administrativo son opciones populares, existen otras oposiciones menos mediáticas que ofrecen interesantes salidas profesionales. “Con frecuencia, se perciben como un camino único, pero la realidad es que existe una gran diversidad de oportunidades”, afirma Amador.
Entre ellas, destacan las oposiciones a Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, que requieren un nivel de preparación más elevado, pero a cambio ofrecen retribuciones que pueden superar los 35.000 euros anuales. Para quienes cuentan con formación universitaria en economía, derecho o administración de empresas, se trata de una alternativa atractiva para combinar estabilidad y desarrollo profesional.
La gran pregunta: ¿cómo compatibilizar trabajo y oposición?
Compatibilizar empleo y estudio es un reto, pero no una quimera. Requiere método, perseverancia y hábitos saludables. Amador lo resume así: “Muchos opositores aprueban en su segundo o tercer intento. La perseverancia es fundamental. Es comprensible que si trabajas al mismo tiempo que te formas te lleve más tiempo lograr tu objetivo”.

Hábitos indispensables para preparar una oposición sin dejar el trabajo
Flou propone varias claves prácticas para quienes decidan opositar sin abandonar su puesto:
- Organización realista. Limitar la suma de horas de trabajo y estudio a un máximo de 55 semanales es esencial para sostener el esfuerzo en el tiempo. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierten que superar ese umbral aumenta significativamente el riesgo de estrés crónico, agotamiento y problemas cardiovasculares. Priorizar, distribuir el tiempo y evitar jornadas interminables es vital.
- Estudiar a primera hora. La mañana es el momento de mayor claridad mental y energía. Aprovechar ese intervalo para abordar las materias más complejas mejora el rendimiento y reduce la tentación de procrastinar.
- Planificación en bloques cortos. Dividir las sesiones en intervalos de 90 minutos, con pausas de entre 5 y 15 minutos, favorece la concentración sostenida. Reservar un día completo de descanso semanal permite desconectar y recuperar frescura mental.
- Equilibrio vital. Dormir al menos siete horas, cuidar la alimentación e incorporar ejercicio físico a la rutina son condiciones imprescindibles. “El rendimiento no depende solo de las horas invertidas, sino de la calidad de los hábitos que sostienen la mente y el cuerpo”, recuerda Amador.
Estrategia, perseverancia y apoyo
Más allá de la técnica, el éxito en una oposición depende también del acompañamiento y la motivación. El apoyo de una academia especializada puede marcar la diferencia, especialmente para quienes compatibilizan estudio y trabajo. Herramientas como los simulacros, las autoevaluaciones o las tutorías personalizadas ayudan a mantener la disciplina y medir el progreso.
“La clave está en ajustar la estrategia, perseverar y apoyarse en una academia que comprenda las necesidades del opositor que no puede renunciar a su estabilidad actual mientras construye la del futuro”, concluye Amador.
En definitiva, opositar sin dejar el trabajo es un desafío exigente, pero factible. La disciplina, la constancia y la gestión inteligente del tiempo son los mejores aliados de quienes sueñan con una plaza fija. Y aunque el camino pueda ser más largo, el resultado —la estabilidad laboral— sigue siendo uno de los destinos más atractivos en el actual escenario de incertidumbre.









