La movilidad eléctrica avanza con paso firme en España, impulsada por la innovación tecnológica, la expansión de la infraestructura de recarga y una creciente sensibilización social hacia la sostenibilidad. Sin embargo, junto a este progreso persisten una serie de mitos que, pese a no ajustarse a la realidad, continúan condicionando la percepción de los usuarios sobre los coches eléctricos. Para contribuir a un debate informado, Powerdot, uno de los principales operadores europeos de recarga rápida y ultrarrápida, ha reunido los seis falsos mitos más extendidos sobre el vehículo eléctrico y los ha contrastado con datos actualizados del sector.
“El vehículo eléctrico ya no es una promesa de futuro, sino una opción real, eficiente y cada vez más accesible”, explica Laura Gonçalves, directora general de Powerdot en España. “Aun así, sigue habiendo mucha desinformación, y nuestro papel como operador es ayudar a que los conductores conozcan la realidad: hoy pueden cargar su coche de forma sencilla, rápida y sin cambiar sus hábitos”.
A continuación, de la mano de Powerdot repasamos los principales mitos que sobreviven en el imaginario colectivo y por qué ya no se sostienen.
Tabla de Contenidos
Mitos sobre los coches eléctricos
1. “Los coches eléctricos tienen poca autonomía”
Es una de las afirmaciones más extendidas, pero también una de las más obsoletas. La autonomía media de los vehículos eléctricos comercializados en España ha crecido de forma notable en los últimos años. Hoy, la mayor parte de los modelos nuevos ofrece entre 400 y 600 kilómetros WLTP, e incluso algunos superan los 650 kilómetros. Incluso los vehículos urbanos más compactos se sitúan habitualmente entre 350 y 450 kilómetros de autonomía real.
Estas cifras responden con creces al patrón de movilidad del conductor medio. De hecho, el III Anuario de la Movilidad Eléctrica de AEDIVE confirma que el 95% de los desplazamientos diarios en España no supera los 50 kilómetros. Para la gran mayoría de usuarios, la autonomía ya no representa una limitación.
Para aquellos perfiles que sí recorren largas distancias con frecuencia, la oferta también está evolucionando. Los nuevos modelos que llegarán al mercado elevan aún más la autonomía y permiten velocidades de recarga crecientes, lo que reduce significativamente los tiempos de parada en carretera.
2. “España no tiene suficientes puntos de recarga para viajar”
Aunque la percepción general es que España está rezagada, los datos muestran una imagen más equilibrada. El país cuenta actualmente con un punto de recarga pública por cada 22 vehículos eléctricos, una ratio más favorable que la de países con mayor madurez en movilidad eléctrica, como Portugal, que registra 47 vehículos por punto.
Esto significa que la red es razonablemente adecuada para el nivel actual de penetración del vehículo eléctrico. Sin embargo, operadores como Powerdot están acelerando la implantación de estaciones de recarga rápida y ultrarrápida en corredores estratégicos, así como en áreas urbanas y rurales con menor cobertura. El objetivo: garantizar que los usuarios puedan viajar por España sin preocupaciones y con esperas mínimas.

3. “Cargar un coche eléctrico lleva demasiado tiempo”
La imagen del conductor esperando horas junto a su vehículo forma parte del pasado. La tecnología de recarga ha avanzado al mismo ritmo que la autonomía. Hoy, un cargador ultrarrápido permite recuperar del 20% al 80% de la batería en unos 20 minutos. Es un tiempo equiparable al de cualquier parada habitual en un viaje largo.
Además, es importante recordar que la mayor parte de las recargas no se realizan en ruta, sino mientras el vehículo está aparcado por motivos cotidianos: en el trabajo, durante la compra o en un centro de ocio. La recarga se integra así en la rutina diaria, sin exigir tiempo extra ni modificar hábitos.
4. “Los coches eléctricos son más caros y costosos de mantener”
El precio de compra, aunque todavía superior en algunos segmentos, está dejando de ser un obstáculo. Según ANFAC, las matriculaciones de vehículos 100% eléctricos crecieron un 64,6% interanual en septiembre de 2025, una cifra que refleja tanto la evolución del mercado como la mayor competitividad económica de estos modelos.
Un informe reciente de Boston Consulting Group (BCG), elaborado en colaboración con una coalición empresarial del sector energético y de la movilidad, concluye que el vehículo eléctrico es ya la opción más competitiva, limpia y fiable del mercado europeo. Hasta el 75% de los modelos eléctricos vendidos en Europa resultan más económicos que sus equivalentes de combustión o híbridos enchufables cuando se analiza el coste total de propiedad (TCO). Esta ventaja se mantiene incluso en escenarios con gasolina a un euro por litro.
La clave está en los menores costes de mantenimiento, el menor precio de la energía, los incentivos fiscales y la llegada de modelos cada vez más asequibles, muchos ya por debajo de los 25.000 euros.
5. “Las baterías se degradan muy rápido”
La realidad es que las baterías de nueva generación son mucho más duraderas de lo que se cree. Un estudio de Geotab, basado en casi 5.000 vehículos eléctricos y más de 1,5 millones de días de funcionamiento, confirma que la degradación media anual es del 1,8%, una mejora frente al 2,3% registrado en 2019.
A ese ritmo, una batería conserva más del 80% de su capacidad tras 10 años de uso, y puede seguir siendo funcional entre 15 y 20 años, una vida útil similar a la de los motores de combustión tradicionales.
Además, el Reglamento Europeo 2023/1542 garantiza la trazabilidad, recuperación y reciclaje de materiales críticos presentes en las baterías (como litio o níquel), facilitando su reutilización en aplicaciones industriales cuando dejan de ser aptas para automoción.
6. “Los coches eléctricos contaminan más que los de combustión”
Se trata de uno de los mitos más arraigados, alimentado por afirmaciones que no tienen en cuenta el ciclo de vida completo del vehículo. Sin embargo, diversos estudios —entre ellos uno realizado con el análisis técnico de BCG— concluyen que un vehículo 100% eléctrico emite hasta 3,2 veces menos CO₂ a lo largo de su vida útil que un coche de combustión.
La investigación incluye todas las fases: fabricación de la batería, generación de electricidad y uso real del vehículo. Incluso considerando la producción inicial, la huella total sigue siendo significativamente inferior. Y la diferencia seguirá aumentando a medida que el sistema eléctrico español incorpore más energías renovables y se optimicen los procesos de fabricación y reciclaje.









