A pesar de la tendencia a eliminar papel, las impresoras siguen ocupando un lugar imprescindible tanto en oficinas como en centros educativos y hogares. Facturas, contratos, trabajos escolares o simples documentos del día a día pasan inevitablemente por ellas. Sin embargo, su importancia contrasta con la poca atención que se les presta: la mayoría de los usuarios no piensa en su mantenimiento hasta que algo falla. Un atasco de papel, impresiones con manchas, mensajes de error o cartuchos que parecen agotarse antes de tiempo son síntomas de una misma realidad: la falta de cuidados básicos.
Según los expertos de 123tinta.es, uno de los principales ecommerce españoles de consumibles y material de oficina, la mayor parte de las averías se deben a un uso inadecuado del equipo o a la ausencia de mantenimiento preventivo. Pero la buena noticia es que, independientemente del modelo de hardware, con unas pocas prácticas sencillas, es posible cuidar la impresora y alargar su vida útil durante años y evitar así costosos contratiempos.
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Un entorno limpio, el primer paso cuidar la impresora
La ubicación y el entorno donde se instala la impresora son factores decisivos. Un espacio ventilado, seco y libre de polvo es el mejor aliado de estos equipos, especialmente en entornos donde la suciedad ambiental —como oficinas muy transitadas o despachos cercanos a ventanas— puede acumularse con rapidez.
“El polvo es uno de los enemigos silenciosos de las impresoras”, explican desde 123tinta.es. “Si se acumula en las bandejas o en los rodillos, puede afectar al arrastre del papel y reducir la calidad de impresión”. Por ello, recomiendan limpiar regularmente tanto el exterior del dispositivo como las zonas accesibles del interior utilizando paños suaves y productos no abrasivos. Esta la primera medida y la más sencilla para cuidar la impresora.
Asimismo, conviene evitar la exposición directa al sol o al calor, ya que las altas temperaturas pueden resecar la tinta o alterar componentes plásticos y electrónicos. Mantener la impresora cubierta cuando no se usa también ayuda a prolongar su vida útil.
Consumibles de calidad: una inversión, no un gasto
En un mercado saturado de opciones, los cartuchos y tóners de baja calidad pueden parecer una alternativa económica, pero su uso acaba resultando más caro a medio plazo. Los expertos de 123tinta.es advierten que los consumibles no certificados pueden provocar fugas de tinta, errores de reconocimiento o incluso daños irreversibles en los cabezales.
“Los cartuchos y tóners de 123tinta.es pasan por controles de calidad muy estrictos y cuentan con garantía del 100%”, señalan desde la compañía. Su objetivo no es solo ofrecer un color y rendimiento óptimos, sino también proteger el mecanismo interno del equipo, reduciendo la necesidad de reparaciones.
Revisiones periódicas: la clave para prevenir fallos
Como cualquier dispositivo tecnológico, las impresoras requieren revisiones básicas cada cierto tiempo. Muchas incorporan funciones automáticas de mantenimiento, accesibles desde el panel de control o el software, que permiten alinear los cabezales, limpiar rodillos o calibrar colores. Ignorar estos avisos suele ser el primer paso hacia una avería.
También es importante prestar atención a las piezas reemplazables, como los tambores o los fusores, que pueden adquirirse en kits específicos para cada modelo. Su desgaste natural afecta directamente al rendimiento y a la nitidez de la impresión.
Para las impresoras de tinta, 123tinta.es recomienda el uso de cartuchos de limpieza, que eliminan residuos secos y previenen obstrucciones al sustituir los cartuchos principales. Estos productos, disponibles para distintas marcas, disuelven los restos de tinta y garantizan una impresión fluida y uniforme.

Imprimir con regularidad: el mejor mantenimiento preventivo
Paradójicamente, no usar la impresora puede dañarla tanto como utilizarla en exceso. Cuando pasa demasiado tiempo sin imprimir, los inyectores se secan y los cabezales se obstruyen, especialmente en los modelos de inyección de tinta.
Por ello, los expertos aconsejan realizar impresiones pequeñas de forma periódica, aunque solo sea una página de prueba cada semana. Este simple gesto mantiene los conductos activos y evita que la tinta se seque. Además, ayuda a detectar a tiempo posibles defectos de color o alineación antes de que se agraven.
Ahorro, eficiencia y sostenibilidad
Cuidar la impresora no solo mejora su funcionamiento: también reduce el gasto a medio y largo plazo. Un mantenimiento adecuado evita averías costosas, alarga la vida útil de los consumibles y reduce la necesidad de reemplazar piezas o equipos enteros.
Desde 123tinta.es subrayan que “una impresora bien cuidada puede durar fácilmente el doble que una mal mantenida”. Además, existe un beneficio adicional que trasciende el plano económico: la reducción de residuos electrónicos. Cada equipo que prolonga su vida útil supone un aparato menos que acaba en el vertedero, lo que se traduce en una menor huella ambiental.
En un contexto donde la sostenibilidad se ha convertido en un compromiso ineludible para empresas y consumidores, estas pequeñas acciones cobran aún más valor. Mantener los equipos en buen estado, reutilizar consumibles reciclables y optar por productos con garantías de calidad son decisiones que unen la eficiencia con la responsabilidad medioambiental.









