La visión es uno de los sentidos más preciados del ser humano, y también uno de los más frágiles. Aunque solemos asociar la salud ocular a problemas como la miopía o el astigmatismo, hay un factor menos visible —pero igual de determinante— que puede condicionar nuestra capacidad para ver con nitidez: la presión intraocular. Conocida popularmente como «tensión ocular», su control es clave para mantener la integridad del ojo y prevenir enfermedades graves como el glaucoma. Y para ello los especialistas precisan de un tonómetro.
Para que el globo ocular mantenga su forma esférica y pueda cumplir correctamente su función, necesita un nivel de presión constante en su interior. Esta presión es ejercida por el humor acuoso, un fluido transparente que circula en la parte delantera del ojo. Este líquido no solo nutre a la córnea y al cristalino, sino que también actúa como regulador interno.
“El equilibrio entre la producción y la eliminación del humor acuoso es lo que mantiene estable la presión intraocular”, explican desde General Optica, referente nacional en salud visual. Cuando ese equilibrio se rompe —ya sea porque se produce demasiado líquido o no se elimina con la suficiente rapidez—, la presión aumenta y puede dañar el nervio óptico.
Lo más preocupante es que este problema puede presentarse sin síntomas. La persona puede tener la presión elevada durante meses sin notar nada, hasta que aparece un deterioro en el campo visual. De ahí la importancia de los controles periódicos.
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La prueba con el tonómetro: sencilla y con un gran impacto
Para detectar a tiempo posibles desequilibrios, los ópticos-optometristas disponen de una prueba llamada tonometría, que permite medir la presión interna del ojo en milímetros de mercurio (mm Hg). Los valores considerados normales oscilan entre 11 y 21 mm Hg. Por encima de esa cifra, conviene prestar atención.
La tonometría puede realizarse de dos maneras: con contacto directo (tras aplicar anestesia en gotas) o mediante un soplo de aire, más cómodo para el paciente. “Ambos métodos son rápidos, seguros y no generan dolor”, asegura José Ramón García Baena, responsable de Salud Visual en General Optica.
Diferentes tecnologías para una misma misión
En función del equipo disponible, se pueden utilizar distintos tipos de tonómetros:
- De contacto: como el tonómetro de Goldman, Perkins o Schiotz, que requieren tocar la córnea.
- Sin contacto: como el tonómetro de aire o el de rebote, menos invasivos, aunque con una precisión algo menor.
La elección depende de cada caso y del criterio del profesional.

¿Se puede prevenir la presión intraocular alta?
Aunque en muchos casos la presión elevada se debe a factores genéticos o de edad, sí existen hábitos saludables que pueden ayudar a mantenerla a raya:
- Buena iluminación: evitar contrastes excesivos de luz.
- Regla 20-20-20: descansar la vista cada 20 minutos, mirando a 6 metros durante 20 segundos.
- Reducir el estrés: mediante ejercicio, respiración consciente o yoga.
- Evitar tabaco y cafeína: por su efecto negativo en la circulación ocular.
- Dormir bien: entre 7 y 8 horas diarias.
- Cuidar la dieta: alimentos ricos en omega-3, vitamina C y carotenoides (como pescados azules, frutas cítricas, espinacas o zanahorias) son aliados de la salud visual.
Las dudas más comunes sobre la tonometría y sus respuestas
La presión intraocular sigue siendo un concepto confuso para muchas personas. Estas son algunas de las preguntas que más se repiten en las consultas ópticas:
- ¿Tiene algo que ver con la tensión arterial? No. Son procesos distintos y no están relacionados.
- ¿Produce síntomas? Solo en fases avanzadas: enrojecimiento ocular, visión borrosa o dolor leve.
- ¿Es dolorosa la prueba? No. Y si es con contacto, se aplica anestesia local.
- ¿Con qué frecuencia debe hacerse? A partir de los 45-50 años, al menos una vez al año.
- ¿Puede variar la presión a lo largo del día? Sí. Por eso, a veces se hacen mediciones repetidas.
- ¿Cuál es el tratamiento? Generalmente, colirios que regulan la producción de humor acuoso. En casos más severos, se puede recurrir a láser o cirugía.
Ver el futuro con claridad
La salud ocular empieza por la prevención. En un mundo donde pasamos cada vez más horas frente a pantallas, entender y vigilar la presión intraocular puede marcar la diferencia entre conservar una buena visión o enfrentarse a enfermedades silenciosas pero devastadoras como el glaucoma.
En palabras de los expertos de General Optica, “ver bien es mucho más que tener una buena graduación; es cuidar todos los aspectos de nuestros ojos, incluso aquellos que no se ven”.









