¿Alguna vez has llegado a la habitación de un hotel después de un largo viaje y, a pesar de estar muy cansado, se te hace un poco difícil quedarte dormido? Y una vez que te las arreglas para quedarte dormido, ¿aun sigues despertándote frecuentemente en la noche, o muy temprano en la mañana, sintiéndote como mareado y desesperado?
Investigadores han sabido desde hace mucho de este fenómeno en una configuración experimental, llamándolo “el efecto de la primera noche”, ¿hasta suena un poco romántico, no? Los participantes a menudo duermen poco durante su primera sesión experimental en un nuevo entorno, y la calidad del sueño usualmente mejora dramáticamente en la segunda noche.
Entonces, ¿qué pasa en el cerebro cuando las personas duermen en un nuevo lugar por primera vez? En el estudio, publicado en Current Biology, se encontró que no poder dormir bien en lugares desconocidos puede estar vinculado con una función importante del cerebro para proteger al que duerme de peligros potenciales.
El efecto de la primera noche
Estudios han indicado el sueño unihemisférico en algunas aves y mamíferos marinos, donde un hemisferio del cerebro duerme mientras que el otro está despierto.
Esta peculiaridad ha sido conectada con una estrategia de supervivencia. Algunas aves muestran el sueño unilateral en situaciones de riesgo, como cuando duermen al borde peligroso de un grupo en lugar de en el medio, así el hemisferio despierto puede detectar depredadores mientras la otra mitad descansa.
Se hipotetizó que algo similar puede ocurrir en el cerebro humano durante el efecto de la primera noche. Quizás cuando las personas no saben si un nuevo lugar es seguro o no, un sistema incorporado de vigilancia interno se dispara.

Las aves muestran un sueño unilateral en situaciones de riesgo.
Entonces se testeó si un hemisferio del cerebro duerme de una manera más ligera – también conocido como asimetría interhemisférica – durante la primera noche de una persona en un nuevo lugar.
El primer experimento
Un cerebro humano está dividido en dos hemisferios, el izquierdo y el derecho. Algunas partes del hemisferio izquierdo están asociadas con el procesamiento del lenguaje, y algunas partes del derecho con el procesamiento de información espacial, o procesamiento del entorno que nos rodea.
Se usó una técnica avanzada de neuroimagen para detectar la profundidad del sueño en los hemisferios del cerebro de 35 participantes jóvenes y saludables por dos noches, conducido con una semana de diferencia entre las dos noches. Las sesiones de sueño no eran secuenciales así ningún efecto de la primera sesión seria transportado a la segunda.
La técnica combinada una magnetoencefalografía, que mide los cambios en el campo magnético del cerebro; con imagen de resonancia magnética, que mide la información estructural del cerebro; y con una polisomnografía, que mide el estatus general del sueño.

El cerebro humano está dividido en dos hemisferios.
La técnica midió la actividad de ondas lentas que indican la profundidad del sueño. Cuando la actividad de ondas lentas es fuerte, el sueño es más profundo; cuando es débil, el sueño es más ligero. Se encontró que el hemisferio izquierdo de los cerebros de los participantes durmió más ligero que el derecho en la primera noche.
La profundidad del sueño también se midió en diferentes redes cerebrales. Las redes cerebrales están compuestas por muchas regiones cerebrales diferentes pero funcionan juntas. Una de estas – la red de modo predeterminado – está vinculada con una mente vaga espontanea. Así si la mente de alguien vaga espontáneamente, la red del modo predeterminado se puede activar.
Se encontró que la red de modo predeterminado dormía menos cuando el hemisferio izquierdo dormía más ligero, lo que sugiere que la mente estaba vagando – o en alguna forma de alerta.
También se encontró que los participantes con una asimetría interhemisférica más fuerte en la red de modo predeterminado durmieron peor. La asimetría interhemisférica en el cerebro durmiendo solo fue vista en la primera noche cuando el entorno era nuevo. Durante la siguiente sesión, todos durmieron sólidamente.
¿El hemisferio izquierdo durmió más ligero durante la primera sesión porque estaba monitoreando el entorno? Si es así, este hemisferio también sería capaz de reaccionar a señales sutiles. Se testeó esta posibilidad en el siguiente experimento.
El siguiente experimento
[no_toc]Mientras los participantes dormían, se les presentó dos sonidos “BIP” diferentes por medio de audífonos. Un sonido era de una frecuencia alta e inusual, mientras que la otra era una frecuencia de sonido ordinaria.
La mayor parte del tiempo, los participantes oirían el sonido normal, pero de vez en cuando, se les presentaría con un sonido raro. Entonces se midió cuanto respondió cada hemisferio a cada sonido.
Se encontró que el hemisferio izquierdo de sueño más ligero estaba más alerta que el derecho cuando se les presentó un sonido inusual. De hecho respondió fuertemente a sonidos inusuales pero no tanto a sonidos ordinarios. De nuevo, estos efectos solo fueron vistos durante la primera sesión de sueño y no en la siguiente.

El efecto de la primera noche es un fenómeno bien conocido.
Los investigadores se preguntaron si esta vigilancia significaba que las personas podrían despertar y reaccionar rápido a señales inusuales en un nuevo lugar. Pidieron a los participantes que tocaran sus dedos cuando oyeran un sonido. Como en el experimento previo, los sonidos “BIP” fueron presentados por medio de audífonos mientras los participantes dormían.
En la primera sesión, los participantes se despertaron y tocaron sus dedos más rápido a un sonido inusual que en la segunda, cuando el lugar se había vuelto familiar. Y estos fueron vinculados con el hemisferio izquierdo detectando los sonidos.
Además se notó que los niveles de ansiedad de los participantes no fueron diferentes entre las dos sesiones, así que es muy poco posible que este sea un factor.
Como algunos animales, la asimetría interhemisférica del cerebro que ocurre en la primera noche en los humanos puede actuar como una forma de seguridad para protegerse del peligro.
Fuentes:
Al dormir en un lugar nuevo una parte del cerebro está más despierta que la otra
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