La salud visual no depende únicamente de revisiones periódicas y gafas bien graduadas. Lo que comemos a diario también juega un papel decisivo en cómo vemos el mundo y en la prevención de enfermedades oculares. Hay varios alimentos que ayudan a mejor la vista. Además, según los expertos de General Optica, líderes en el cuidado de la visión y la audición, una dieta equilibrada y rica en determinados nutrientes puede retrasar la aparición de afecciones comunes como las cataratas, la degeneración macular asociada a la edad o la sequedad ocular.
El punto de partida es claro: antioxidantes, ácidos grasos Omega-3, carotenoides como la luteína y la zeaxantina, minerales como el zinc y vitaminas A, C y E son los verdaderos aliados de unos ojos sanos. Estos compuestos actúan como un escudo frente al envejecimiento natural, los radicales libres y la exposición prolongada a la luz solar, factores que aceleran el desgaste ocular. La alimentación, por tanto, no solo nutre el cuerpo: también preserva la nitidez de la mirada.
El mensaje de los expertos de General Optica es claro: comer bien es ver mejor. La salud ocular no depende de un único alimento milagroso, sino de una combinación de nutrientes presentes en una dieta variada y equilibrada. En tiempos de sobreexposición a pantallas y con una esperanza de vida cada vez más alta, la prevención resulta clave. Incorporar a diario verduras, frutas, pescados y frutos secos es una inversión sencilla pero de gran impacto en la calidad de nuestra visión a largo plazo.
Y ahora sí, aquí la lista de los 10 alimentos que ayudan a mejorar la vista:
Tabla de Contenidos
Estos son los alimentos que ayudan a mejorar la vista
Zanahorias: el clásico que nunca falla
Las zanahorias son probablemente el alimento más asociado con la buena visión. Y con razón: su alto contenido en betacarotenos —precursores de la vitamina A— resulta esencial para la retina y para la visión nocturna. Además, sus antioxidantes ayudan a reducir el impacto del estrés oxidativo. Crudas en ensaladas, cocinadas en cremas o como tentempié saludable, siguen siendo un clásico insustituible para quienes quieren cuidar su vista.
Grosellas: pequeñas pero poderosas
No suelen ser las protagonistas de la dieta mediterránea, pero las grosellas —especialmente la negra— aportan beneficios extraordinarios para la salud ocular. Ricas en vitaminas A y C, antioxidantes y flavonoides, destacan por su altísimo contenido en antocianinas, compuestos que protegen los capilares de la retina. Un dato revelador: 100 gramos de grosella negra pueden contener hasta 270 miligramos de antocianinas, superando a otros alimentos tradicionalmente considerados “buenos para los ojos”. A ello se suma su capacidad antiinflamatoria y su impacto positivo en el sistema circulatorio y nervioso.
Espinacas: un filtro natural de la luz dañina
La luteína y la zeaxantina son antioxidantes que se acumulan directamente en el tejido ocular, actuando como un filtro que bloquea parte de la luz azul y ultravioleta. Las espinacas son una fuente excelente de ambos, además de aportar vitaminas A, C y E. Ya sea en ensaladas frescas, salteadas o en batidos verdes, su consumo habitual protege la mácula y contribuye a una visión más cómoda y clara.
Pescado azul: Omega-3 para unos ojos hidratados
El salmón, la caballa o las sardinas no solo son buenos para el corazón. Sus ácidos grasos Omega-3 favorecen la lubricación ocular y reducen el riesgo de ojo seco, una afección cada vez más frecuente en entornos dominados por pantallas. También ayudan a prevenir la degeneración macular, al tiempo que aportan proteínas de calidad, vitaminas y minerales. Consumir pescado azul dos o tres veces por semana es una medida sencilla y eficaz para cuidar la vista.
Frutos secos: energía y protección antioxidante
Un puñado de nueces o almendras puede ser mucho más que un tentempié energético. Su aporte de Omega-3, vitamina E, zinc y selenio protege las células oculares frente al daño oxidativo. Estos micronutrientes intervienen además en la regeneración celular y en la correcta transmisión de señales visuales al cerebro. Incorporarlos a la dieta diaria es una forma práctica de sumar salud visual a través de un gesto mínimo.
Naranjas: un clásico antioxidante
Refrescantes, dulces y accesibles, las naranjas son un auténtico cóctel de vitamina C y fibra. Su consumo regular protege los tejidos oculares y contribuye a una mejor hidratación. Ya sea en zumo natural o como fruta fresca, es uno de los alimentos más sencillos y eficaces para apoyar la salud visual.

Aguacates: la grasa que los ojos agradecen
Considerado un superalimento, el aguacate aporta grasas saludables, vitamina E y fibra. Su perfil nutricional contribuye a mantener las membranas celulares en buen estado y a proteger los tejidos oculares frente al envejecimiento prematuro. En tostadas, ensaladas o guacamoles, este fruto cremoso se convierte en un aliado versátil para la visión.
Brócoli: vitamina C en estado puro
El brócoli concentra altos niveles de vitamina C, esencial para mantener en buen estado los vasos sanguíneos oculares y combatir la oxidación celular. Su combinación de nutrientes, que incluye luteína y zeaxantina, lo convierte en un vegetal con gran capacidad protectora frente a la luz intensa. Cocinado al vapor, en salteados o incorporado a sopas, es un ingrediente clave para reforzar la dieta de los ojos.
Huevos: un cóctel natural de nutrientes
Pocos alimentos concentran tantos nutrientes relevantes para la vista como los huevos. La yema es rica en luteína, zeaxantina y zinc, fundamentales para la salud ocular. Su consumo regular contribuye a mejorar la calidad visual y a prevenir la degeneración macular. Además, su versatilidad en la cocina los convierte en un básico que no debería faltar en ninguna despensa.
Pimientos rojos: color y vitalidad para la mirada
Los pimientos rojos destacan por su contenido en vitamina C y A, antioxidantes esenciales para mantener hidratados los ojos y proteger las células visuales frente a agentes externos. Su versatilidad culinaria —crudos, asados o en guisos— los convierte en un ingrediente fácil de incorporar a la dieta diaria.









