¿La tecnología nos está haciendo más tontos o más inteligentes?

¿La tecnología nos está haciendo más tontos o más inteligentes?

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la tecnologia nos hace mas inteligentes o mas tontos

El teléfono que tienes en el bolsillo – o en la mano – te permite grabar video, editarlo y compartirlo con todo el mundo. Con tu teléfono puedes recorrer ciudades, comprar un auto, darle seguimiento a tus signos vitales y realizar muchas otras cosas. ¿Y entonces?

Cada una de esas actividades solían demandar el aprendizaje de nuevas habilidades y adquirir los recursos necesarios para hacerlos. ¿Hacer una película? Primero, comprar una cámara de video y las tecnologías de apoyo (luces, equipos de edición, etc.). Segundo, aprender cómo usarlos y contratar a personas. Tercero, grabar la película. Cuarto, desarrollar y editar la película. Quinto, hacer copias y distribuirlas.

Ahora todas esas cosas son solucionadas por la tecnología. Ya no necesitamos aprender los detalles intrínsecos cuando los programadores ya se han encargado de casi toda la tarea. Pero los cineastas ahora están más libres para enfocarse en su oficio, y es más fácil que nunca ser un cineasta. Históricamente, la tecnología nos ha hecho individualmente más tontos e individualmente más inteligentes – y colectivamente más inteligentes. La tecnología nos ha permitido hacer más entendiendo poco de lo que hacemos, y ha incrementado nuestra dependencia en otros.

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Dependencia tecnológica.

Estas tendencias no son recientes, pero parte de la historia de la tecnología desde que los primeros humanos empezaron a labrar. En décadas recientes, tres cambios importantes han acelerado el proceso, empezando con el paso acelerado de los humanos especializándose en habilidades particulares. En adición, externalizamos más habilidades a herramientas tecnológicas, como la aplicación para grabar una película en el teléfono, ahorrándonos el desafío de aprender grandes cantidades de conocimientos técnicos.

Muchas más personas tienen acceso a la tecnología que en el pasado, permitiéndoles usar herramientas de manera mucho más fácil.

Conocimiento especializado

La especialización nos permite ser muy buenos en algunas actividades, pero esa inversión en el aprendizaje – por ejemplo, cómo ser una enfermera para salas de emergencias o cómo ser un programador – vienen a expensas de otras habilidades de cómo sembrar tu propio alimento o cómo construir tu propio refugio.

Como Adam Smith lo notó, “la especialización le permite a las personas ser más eficientes y productivas en un conjunto de tareas, pero costando una dependencia incrementada en otras para necesidades adicionales. En teoría, todos se benefician”. En pocas palabras, por ejemplo, puedes estar especializado en la programación, pero no en prácticas quirúrgicas.

La especialización tiene consecuencias morales y pragmáticas. Trabajadores con habilidades tienen más posibilidades de conseguir empleo y ser mejor pagados que sus contrincantes “sin esas habilidades”.

Creando máquinas para el resto de nosotros

Incorporar habilidades humanas dentro de una máquina – llamadas “cajas negras” porque realiza la operación de forma invisible al usuario – les permite a más personas, por ejemplo, tomarse la presión sanguínea sin invertir tiempo, recursos y esfuerzos en aprender las habilidades previamente necesitadas para usar un medidor de presión. Poner experticias en las maquinas disminuyen las barreras de entrada para hacer algo porque las personas no necesitan saber tanto. Por ejemplo, aprender a conducir un auto manual versus uno con transmisión automática.

La producción masiva de tecnologías permite su uso extendido. Los teléfonos inteligentes y monitores automáticos de presión sanguínea serían mucho menos efectivos si solo miles en lugar de millones de personas los usaran. Por otro lado, y tristemente, producir millones de rifles automáticos AK-47 significa que los individuos pueden matar más personas de manera más fácil en comparación con armas primitivas como los cuchillos.

La sobre-dependencia en la tecnología es peligroso

Una desventaja importante del incremento de la dependencia en la tecnología son las consecuencias incrementadas si esas tecnologías desaparecieran.

Un ejemplo de muchos es que la Academia Naval de Estados Unidos hace poco reanudó a oficiales de entrenamiento para navegar por sextantes – históricamente la única manera de determinar la localización de una embarcación en el mar. Se está enseñando esta técnica de nuevo como respaldo en caso de que hackers interfieran con las señales GPS y para dar a los navegadores una mejor sensación de lo que sus computadoras están haciendo.

¿Cómo la gente prospera y sobrevive en este mundo de dependencias y cambios en incremento? Es imposible ser autodependiente por completo, pero es posible aprender más acerca de las tecnologías que usamos, para aprender habilidades básicas de reparación y para encontrar personas que sepan más de temas particulares. De esta manera la vasta información que se encuentra en internet no solo puede incrementar nuestra dependencia sino también disminuirla (claro, nunca está demás un poco de escepticismo a la información que encontramos)-

Individualmente, dependemos más de nuestras tecnologías que antes – pero podemos hacer mucho más que antes. Colectivamente, la tecnología nos ha hecho más inteligentes, más capaces y más productivos. Lo que la tecnología no ha hecho es hacernos más sabios.

Fuente/Relacionado:

Nuestra dependencia tecnológica

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Omar Morante

Entusiasta de la tecnología, con ganas de entender mejor como funciona el mundo. Me gusta la ciencia, y en ComoFuncionaQue quiero contribuir al mundo escribiendo artículos de interés. Graduado en Ingeniería en Mantenimiento Industrial.

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